“La paz no puede construirse sólo con tratados, ni con compromisos entre fuerzas opuestas. La paz es auténtica cuando brota de la virtud de la justicia y no de un simple contrato, de una voluntad recta más que de un equilibrio inestable de intereses. A decir verdad, sólo una voluntad recta puede reconocer en el otro a un hermano o una hermana, a una persona semejante a uno mismo”.
Evangelio del domingo
“Amarás al Señor, tu Dios, y a tu prójimo como a ti mismo”
Presentación de las publicaciones
El Personaje
“Decidir es elegir y, a veces, entre numerosas cosas, caminos o soluciones...