La diócesis de Mbalmayo se extiende al sur de Yaundé, la capital de Camerún. Su territorio comprende dos departamentos administrativos de la región del Centro: el Nyong-et-Soo (capital: Mbalmayo) y el Nyong-et-Mfoumou (capital: Akonolinga)[1] marcado, con respecto al primero, por el atraso de las infraestructuras sociales de base cuales las calles, las escuelas y los hospitales.

La diócesis de Mbalmayo es sufragánea de Yaundé. Su superficie es de 9.753 km2 y tiene una población de 374.459 habitantes, de los cuales 198.216 son católicos[2]. Por lo demás, se trata principalmente de protestantes; algunas comunidades musulmanas están presentes en los centros urbanos.

Con respecto a las poblaciones autóctonas, están presentes en el territorio de la diócesis varios grupos étnicos de origen bantú. Allí están, de todos modos, esencialmente dos áreas culturales: la dominante es la que está vinculada al pueblo Beti; la de la población Maká está presente en el departamento del Nyong-et-Mfoumou.

El territorio está ubicado en plena zona ecuatorial, marcada por la presencia de una selva degradada a causa de la explotación forestal y agrícola. El clima, caracterizado por fuertes precipitaciones y una abundante humedad, comprende cuatro estaciones distintas: dos estaciones secas que se alternan con dos de las lluvias de diferente intensidad.

La agricultura constituye el recurso más importante de esta región, gracias, sobre todo, a la producción del cacao, del café y a los cultivos para uso alimentario. También la pesca en el río Nyong constituye una actividad rentable. La explotación de la madera preciosa de la selva está destinada principalmente a la exportación.

Algunas notas históricas sobre Mbalmayo

A partir de los años treinta del siglo pasado, la intensificación de la economía colonial contribuyó al desarrollo del antiguo centro de la administración alemana, de nombre Vimli, más tarde llamado Mbalmayo (mettere link Camerún en miniatura).

Es en los años cincuenta cuando tal movimiento de desarrollo alcanzó su ápice. Este fue marcado por la realización de varias infraestructuras urbanas y una oleada de migraciones, también desde las regiones más lejanas del país, que hicieron de Mbalmayo una ciudad multiétnica.

De la vida de Mbalmayo en la época colonial y en el tiempo de la primera evangelización, permanecen como testimonio privilegiado las novelas Ville cruelle de 1954 y Le pauvre Christ de Bomba de 1956, del célebre escritor Alexandre Biyidi, más conocido a través de los seudónimos de Eza Boto y Mongo Beti. Los crímenes atroces cometidos en la ciudad, precisamente en aquellos años, hicieron que el título de la novela Ville cruelle se convirtiera en el nuevo apodo de Mbalmayo.

Los años sesenta, sin embargo, a causa de los efectos de la revolución de los transportes, marcaron una cierta decadencia de la ciudad, que se acentuó con las crisis económicas sucesivas. Mbalmayo permanece, sin embargo, un fundamental nudo de comunicación y un centro administrativo importante. Atrae, sobre todo, a los jóvenes de los campos del Centro y del sur de Camerún y también de los países cercanos, gracias a la presencia de numerosas y calificadas escuelas superiores. Algunos establecimientos de transformación de la madera hacen de Mbalmayo, prácticamente, el único centro industrial de la región.

Creación y estructuración de la Iglesia local

El 22 de agosto de 1961, a consecuencia de la creación de la diócesis homónima (24 junio de 1961), la ciudad de Mbalmayo –que, desde el período de la colonización alemana con los Padres Palotinos, y también, más tarde, en el tiempo de la colonización francesa con los Padres Espiritanos, había sido el fulcro de la evangelización del sur de Camerún–, fue entusiasta y orgullosa de poder acoger, como su pastor propio, a Mons. Paul Etoga (1911-1998), primer Obispo autóctono de la África francófona. El acompañamiento de los jóvenes seminaristas, la formación de los catequistas con vistas a una buena preparación a los sacramentos fueron sus prioridades pastorales, junto con una atención particular a los problemas de promoción humana.

El 7 de marzo de 1987, Mons. Adalbert Ndzana, actualmente Obispo emérito, sucedió a Mons. Paul Etoga al frente de la diócesis que rigió por treinta años.

Mons. Adalbert Ndzana caracterizó su largo ministerio por el compromiso en favor de las familias y de la juventud. Promovió la evangelización a través de la creación de numerosas parroquias (en particular, en la zona de Akonolinga, donde la presencia protestante estaba más marcada) y de varias estructuras de apostolado. Otorgó, además, una atención especial a la formación permanente de sus sacerdotes, entre los cuales varios están actualmente encargados de la enseñanza en la Université Catholique d’Afrique Centrale de Yaundé. Realizó, en fin, numerosas obras de promoción humana al servicio de la educación y de la sanidad.

El 27 de diciembre de 2016, al momento del nombramiento de su sucesor en la persona de Mons. Joseph-Marie Ndi-Okalla, Mons. Adalbert Ndzana dejó una diócesis bien estructurada con 112 sacerdotes, de los cuales 98 diocesanos, 52 religiosos y 35 religiosas, 5.904 catequistas, 56 seminaristas mayores[3] y un centenar de parroquias organizadas en dos zonas pastorales, Mbalmayo y Akonolinga, consideradas justamente como “los dos pulmones espirituales de la diócesis”[4].

El nuevo desafío del ahondamiento

El actual obispo de Mbalmayo, Mons. Joseph-Marie Ndi-Okalla, nacido en 1957 en Douala, cursó los estudios en el Seminario menor de Mbalmayo y en el Seminario interdiocesano de Nkolbisson en Yaundé, antes de alcanzar el Séminaire Universitaire del Institut Catholique de París (1978-1984). Fue ordenado sacerdote el 13 de agosto de 1983, en Mbalmayo, por Mons. Paul Etoga.

Tiene un largo y rico currículum de estudios y de actividades académicas. Ha obtenido, en particular, un doctorado en Teología Dogmática por la Universidad de Bonn, completado, más tarde, con una especialización en Ciencias Misionológicas.

Fue docente de Misionología desde el año académico 2006-2007 en la Université Catholique d’Afrique Centrale de Yaundé, de la cual, más tarde, se volvió vicerrector. Participó como experto, en octubre de 2009, en la Segunda Asamblea Especial del Sínodo de los Obispos para África. Su consagración episcopal tuvo lugar en Mbalmayo el 18 de febrero de 2017. El lema episcopal que eligió es Fides-Spes-Caritas (Fe-Esperanza-Caridad).

Puesto que la fase de la plantatio Ecclesiae ya está cumplida, la diócesis de Mbalmayo actualmente se encuentra comprometida en la nueva etapa de profundización en la fe, para responder, de manera creíble, a los desafíos planteados por la sociedad y también por la presencia de nuevos movimientos religiosos. Se trata, por lo demás, de un dinamismo esencial para que las varias obras diocesanas puedan permanecer fieles a su identidad, al servicio de la evangelización, y ser –en un ambiente que se enfrenta con los problemas del desarrollo socioeconómico y está dividido entre tradición y modernidad– fermento de reconciliación, de justicia y de paz.

En tal sentido, Mons. Joseph-Marie Ndi-Okalla se ha comprometido particularmente, al principio de su ministerio episcopal, en volver a dinamizar el apostolado y a reestructurar los varios sectores de la vida de la diócesis, con una atención particular a la educación y a la formación, a los recursos humanos y pastorales, a la communio presbiteral y eclesial, y a la mejora de la gestión de las estructuras eclesiales[5].

Una notable atención ha sido puesta, entre otras cosas, al sector de las comunicaciones sociales. La diócesis, en efecto, se ha dotado de una revista suya: Notre Église diocésaine.

Las líneas fuerza del compromiso pastoral de Mons. Joseph-Marie Ndi-Okalla, expresadas desde el día de su consagración, son la triple misión de la Iglesia (el anuncio del Evangelio de salvación, la construcción de la comunión a través de la vida sacramental, el testimonio de la diaconía para la edificación de la persona humana), como en los tiempos de la primera comunidad cristiana (cf. He 2, 42-47), y la función de los ministros consagrados[6] llamados a estar, como Juan Bautista, al servicio del pueblo de Dios para prepararlo al encuentro con el Señor.

La presencia de la Comunidad Redemptor hominis

La Comunidad Redemptor hominis está presente en la diócesis de Mbalmayo desde 1990; en 1995, le fue confiado el cuidado pastoral de la parroquia Bienheureuse Anwarite de Obeck, cuyo territorio comprende los barrios populares de la ciudad.

Desde los comienzos, la presencia de la Comunidad en diócesis fue regulada a través de un Convenio, actualizado en el 2013. La Comunidad Redemptor hominis fue reconocida también civilmente, en Camerún, en 1988.

A nivel de la parroquia de Obeck, el compromiso de la Comunidad está caracterizado, sobre todo, por la formación permanente de los fieles, a través de la creación de la Escuela de formación para laicos, que ha permitido la emergencia de algunas prioridades cuales: la pastoral de la responsabilidad y la participación al autofinanzamiento de la parroquia, la atención a los más pobres, con la presencia del grupo Cáritas, la catequesis de los muchachos y el acompañamiento de los jóvenes.

La Comunidad presente en Mbalmayo está comprometida en las actividades editoriales del Centre d’études “Redemptor hominis”.

Los miembros de la Comunidad Redemptor hominis presentes en Mbalmayo colaboran activamente en la edificación de la Iglesia local, a través del compromiso en la pastoral de la cultura y en los sectores de la animación juvenil y de las comunicaciones sociales.

Franco Paladini

 

(Traducido del italiano por Luigi Moretti)

 

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[1] Nyong es el nombre del río que atraviesa las dos capitales; el Soo y el Mfoumou son sus dos principales afluentes, el curso de los cuales define los linderos de los dos departamentos.

[2] Cf. http://www.catholic-hierarchy.org/diocese/dmbal.html#hist

[3] Cf. Diocèse de Mbalmayo, Calendrier liturgique. 2018, 3.

[4] Cf. J.B. Salla - A.V. Ndongo, Zone pastorale d’Akonolinga. L’un des poumons spirituels du diocèse, en Mgr Joseph-Marie Ndi-Okalla, évêque du diocèse de Mbalmayo. 18 février 2017, 23.

[5] Cf. Diocèse de Mbalmayo, Calendrier liturgique. 2019, 3.

[6] La diócesis de Mbalmayo tiene actualmente 122 sacerdotes. Cf. Diocèse de Mbalmayo, Calendrier liturgique 2019, 3.