“Después de 1989, no pocos sostuvieron que la globalización habría asegurado al mundo una paz estable. Lamentablemente, como escribí en Magnifica humanitas, ‘se confió casi ciegamente a los mercados la capacidad de producir bienestar, democracia y estabilidad, mientras que, en realidad, la globalización no ha generado automáticamente unidad y paz, sino que ha suscitado reacciones fundamentalistas, identitarias y nacionalistas’”.
Evangelio del domingo
“Alégrense y regocíjense, porque tendrán una gran recompensa en el cielo”
Presentación de las publicaciones
El Personaje
“Decidir es elegir y, a veces, entre numerosas cosas, caminos o soluciones...