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La Pascua Joven 2023 en Ypacaraí

 

Después de tres años de suspensión a causa del COVID-19, por fin este año pudimos reanudar en nuestra parroquia de Ypacaraí, durante la Semana Santa, la tradicional Pascua de los jóvenes.

Antes de la pandemia, era una cita anual siempre muy esperada por los jóvenes; su suspensión forzada de estos años había despertado mucha nostalgia y gran deseo de volver a reunirse para vivir juntos aquellos días.

Esta tradición eclesial, hoy típica del Paraguay y en general de América Latina, tuvo origen en el movimiento de Taizé en los años 60: eran encuentros de jóvenes con una connotación de oración, compromiso, comunión, ecumenismo y lucha por un mundo mejor.

Estos encuentros juveniles luego se difundieron, asumiendo características diferentes. La primera Pascua Joven se organizó en España en los primeros años 70, y desde allí se extendió a los varios países latinoamericanos de habla española, reuniendo a los jóvenes desde la mañana hasta la noche, en los días de la Semana Santa, para proponerles varias actividades de profundización y formación cristiana –retiros, cursos, ejercicios espirituales, jornadas de estudio– pero también convivencia, conocimiento recíproco y socialización.

En las parroquias del Paraguay, generalmente la Pascua Joven se desarrolla durante los tres días del Triduo Pascual, siguiendo litúrgicamente los últimos momentos de la Pasión y Muerte de Jesús, hasta su Resurrección.

En la parroquia de Ypacaraí comienza con la procesión y la Misa del Domingo de Ramos y continúa en los días del Triduo Pascual, es decir, durante las vacaciones escolares de la Semana Santa, hasta la mañana de Pascua.

¡Así fue también para esta tan esperada Pascua Joven 2023!

Durante estas jornadas, los jóvenes pudieron encontrarse en las estructuras de la parroquia, donde estaban presentes también muchos colaboradores adultos que ayudaron en la organización de los almuerzos (para que cada uno pudiera comer a su tiempo), y de todos los demás servicios necesarios, así como en la preparación y organización de las celebraciones de esos días, en las que siempre participaron numerosos fieles.

Los muchachos de las tres etapas de Confirmación de este año, entre los catorce y los dieciséis años, fueron los principales protagonistas, pero quisimos dar la oportunidad de participar también a los jóvenes que recibieron la Confirmación durante los tres años de la pandemia y que no tuvieron la oportunidad de vivir esta experiencia.

En total, casi doscientos cincuenta jóvenes participaron en las varias actividades que, además de los momentos de oración y de las celebraciones litúrgicas para vivir junto con toda la comunidad cristiana la Pasión-Muerte-Resurrección del Señor, incluyeron la proyección de dos películas y un encuentro con un representante católico del mundo de la cultura, personalidad renombrada en el Paraguay.

El tema principal de las tres jornadas fue: “Descubrir el sentido de la vida”, que no es el de acumular años, uno tras otro y dejarse vivir o, peor aún, entrar en caminos equivocados y destructivos (caminos de muerte que aniquilan hasta la dignidad humana), sino estudiar y prepararse para la vida, conocer, reflexionar, confrontarse con la realidad, razonar y realizar la propia humanidad en coherencia con la propia fe.

La vida no es fácil y requiere lucha, sacrificio, capacidad de elegir caminos de vida, no de muerte, saber renunciar a muchas cosas que no sirven y que la sociedad consumista y tecnológica nos propone, dejándonos vacíos y pasivos, verdaderos zombis que caminan, muchas veces sin llegar a vivir la propia vida y ser protagonistas de ella.

De la muerte a la... vida”, fue el lema de esta Pascua Joven, un proceso, por tanto, donde cada uno personalmente tiene que llenar ese espacio de los tres puntitos para llegar a vivir una vida verdadera, bella y comprometida.

Con palabras e imágenes de aquellos días, hacemos la reseña, para nuestros Lectores, de los principales momentos vividos en esta Pascua Joven, concluyendo con los testimonios de algunos jóvenes que colaboraron activamente en el Servicio de orden.

Domingo de Ramos

Es una de las celebraciones más sentidas de todo el año litúrgico. Este año participaron en ella un millar de personas. Comenzó en la capilla dedicada al Señor de la Palma, ubicada a casi un kilómetro de la parroquia. Allí nos reunimos todos para la bendición de las palmas y el inicio de la procesión.

Todos los jóvenes, que llevaban una camiseta blanca, prestaron su servicio para organizar bien la procesión y permitir que todos pudieran alinearse ordenadamente y caminar siguiendo la imagen del Señor de las Palmas hasta el templo parroquial, donde cada uno pudo encontrar un lugar, y donde se celebró la Misa con gran orden, silencio y profunda devoción.

Jueves Santo

De la muerte a la... vida” nos llevó a reflexionar sobre tantas situaciones de muerte, actitudes destructivas, sufrimientos inútiles que no son la cruz y la muerte del Señor, sino que, especialmente en los jóvenes adolescentes, se deben a la incapacidad de gestionar las propias emociones, a la pobreza de las relaciones afectivas y a la falta de puntos de referencia significativos que los ayuden a elegir y seguir caminos de vida auténtica.

La película proyectada el Jueves Santo, sobre el genocidio en Ruanda, mostró, por un lado, la extrema crueldad a la que pueden llegar los seres humanos a causa del odio y la intolerancia (étnica en este caso) y, por otro, el coraje de un hombre, un sacerdote que, como enseñó Jesús a sus discípulos en la Última Cena, en el momento del sacrificio, del sufrimiento, del miedo y de la muerte, no abandonó a su gente, al pueblo que le había sido confiado. Una elección difícil, sobre todo cuando se tendría la posibilidad de evitarla, pero que testimonia donación, sacrificio y amor verdadero, como el de Jesús.

Viernes Santo

Después de un primer momento de oración en la iglesia, en el lugar de la Reposición acompañando al Señor en las últimas horas de su Pasión y rezando juntos el Rosario, la Pascua Joven continuó con una segunda proyección. La película Cristiada, basada en la historia de san José Sánchez del Río, mostró la firmeza de la fe de este muchacho de catorce años, durante una grave persecución contra los católicos en México en los años 1926-1929, y no solo hizo reflexionar sobre la fuerza de la fe, sino que conmovió a toda la asamblea. ¿Qué está dispuesto a hacer cada uno de nosotros para afirmar y defender la propia fe? La jornada continuó por la tarde con la participación de todos los jóvenes en la celebración de la Pasión del Señor.

Sábado Santo - La Vigilia pascual

La mañana del Sábado, los jóvenes participaron en el encuentro con Tito Chamorro, guionista, dramaturgo y actor, muy conocido en el Paraguay, gran conocedor del mundo juvenil, que quiso representar en algunos interesantes guiones de películas premiadas a nivel internacional como Siete cajas.

Fue fuerte e incisivo su discurso a los jóvenes, una narración dura y verdadera, porque la vivió toda en su propia piel: desde la experiencia de haber pasado por el alcoholismo y por todos los tipos de droga, hasta la satisfacción de haberse librado de ella por sí solo (sin tratamientos psicológicos o psiquiátricos), por medio de su fortaleza, consciente del nivel de destrucción alcanzado, y de la alegría de una reencontrada fe en Dios.

Habló a los muchachos de una educación liberadora, que la familia, la escuela, la Iglesia y toda la sociedad deberían ofrecer, terminando de dejar crecer a los jóvenes con el único ideal de ser “empleaduchos” y objetos y sujetos de consumo. Invitó a superar el amaestramiento “cosificador” lleno de falsos valores impuestos por el mercado, para hacer nacer en los jóvenes una clara conciencia de su valor, que no reside en la compra de un traje de marca, en el deseo de tener un todoterreno 4x4, de organizar carísimas fiestas “temáticas” para los 15 años, de tener siempre el celular de última generación...

Los jóvenes, decía, deben ser invitados a leer a los clásicos, descubriendo su riqueza siempre nueva y actual; deben estudiar; deben interrogarse sobre quiénes son y qué quieren, y adquirir las herramientas para hacer elecciones ponderadas, sin dejarse engañar por los que aparentan ser valores, pero que en realidad son cosas fatuas, frivolidades.

El verdadero sentido de la vida, decía Tito Chamorro, es tener un compromiso, con Dios, con la sociedad y con uno mismo, y lanzarse a lo que verdaderamente le gusta. Recordó su propia experiencia de cuando comenzó sus estudios de ingeniería para complacer a los padres que veían en esa carrera un futuro garantizado, y de cómo se afianzó en él el deseo de hacer del teatro –que inicialmente practicó a nivel de aficionado– su profesión y su vida; explicó a los muchachos que quien planifica el futuro únicamente en base al ideal de un trabajo fijo y de la comodidad, sofocando aspiraciones mayores, corre el riesgo de convertir su vida en un fracaso. Subrayó, en fin, que, si su mayor aspiración es de carácter religioso, si perciben que quieren ser sacerdotes, religiosas... no deben tener miedo a entregarse a este deseo. Cada uno debería reconocer y potenciar los talentos que Dios le dio, elegir lo que le corresponde, abrazar el sueño de juventud y llevarlo hasta el final sin tener que arrepentirse, ni a mitad ni al final del camino.

Al escuchar la fuerza de este discurso, fueron muchas las preguntas que los muchachos hicieron a Tito, a menudo de carácter personal.

Así pasaron dos horas sin darse cuenta, sentados, atentos y escuchando, sin ni siquiera tener la necesidad de ir al baño.

Después de ir a sus casas, la noche del Sábado Santo los muchachos volvieron a la parroquia para la celebración de la Vigilia Pascual, participando, con profundo recogimiento, en la riqueza de los ritos que la Iglesia ofrece en esa liturgia, y luego volvieron la mañana siguiente para la Misa conclusiva.

(A cargo de Emanuela Furlanetto)

(Continúa)

 

(Traducido del italiano por Luigi Moretti)

 

 

21/05/2023

 

Categoría: Vida de la parroquia de Ypacaraí (Paraguay)