Entrevista al padre Martial Bidoung Mvodo, ocd
Hemos querido encontrar al padre Martial Bidoung Mvodo, de los Carmelitas Descalzos, quien trabajó en la primera biografía en francés de Jean-Thierry Ebogo[1], un joven en olor de santidad, originario de Camerún, quien soñaba con convertirse en Jesús[2] y se acercó a Él, sobre todo
a través del camino del sufrimiento.
El padre Martial está encargado, de parte de su Congregación, de hacer conocer el testimonio del joven hermano en Camerún y en África. Él es sacerdote desde el 2016 y actualmente es suprior del Convento Edith Stein de Nkolbisson (Camerún), donde yacen los restos mortales de Jean-Thierry; es vicario de la Delegación Provincial de los Carmelitas Descalzos en Camerún, y presidente de la Conferencia de los religiosos y religiosas de la Provincia Eclesiástica de Yaundé.
Ha aceptado, de buena gana, responder a nuestras preguntas y lo ha hecho inicialmente por escrito; luego, nos hemos encontrado para un ahondamiento en el Internado para los jóvenes en formación, ubicado en la colina de Nkolbisson en Yaundé.
Con emoción y profunda gratitud, después del encuentro, hemos rezado sobre la tumba de Jean-Thierry, que se ha transformado en meta espiritual de muchos fieles, lugar de recogimiento y meditación.
La vida y el perfil espiritual de Jean-Thierry Ebogo han sido presentados en el curso de algunas grandes reuniones juveniles en Camerún, donde han suscitado gran interés.
Por eso, en la segunda parte de nuestro coloquio con el padre Martial, hemos querido verificar la acogida de su mensaje de parte de los jóvenes en África, además del interés por su testimonio en Italia, con vistas a una nueva evangelización.
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Algunos elementos biográficos
Presentamos, de modo esencial, algunas etapas de la vida del joven religioso Carmelita Descalzo camerunés, marcada por el sufrimiento. Jean-Thierry Ebogo nació el 4 de febrero de 1982 en Bamenda, en el noroeste de Camerún. Es el hijo mayor de René Bikoula y Marie-Thérèse Assengue Edoa. Ya desde niño soñaba con hacerse sacerdote. Después de conseguir el diploma y de un tiempo de búsqueda espiritual, entró en contacto con la comunidad de los Carmelitas Descalzos de la parroquia Saints Anne et Joachim de Nkoabang en Yaundé, a la cual será admitido a los 21 años, en octubre de 2003, por un año, como aspirante interno. Al final de este período, lo atacaron fuertes dolores por un absceso en la rodilla derecha, que muy pronto se revelará ser una cosa mucho más grave. Sin embargo, en junio de 2004, fue admitido al noviciado. La inicial neoplasia se desarrolló Puesto que el cáncer ya se había difundido más allá de cada intento de contención, los Superiores Carmelitas Descalzos presentaron la solicitud de la despensa, necesaria de parte de la Santa Sede, a fin de que él pudiera pronunciar los votos solemnes de Carmelita en su cama de enfermedad. El 8 de diciembre de 2005, Jean-Thierry, en presencia de su madre y del provincial, el padre Gabriele Mattavelli, pronunció sus votos solemnes, en el hospital de Legnano. El 5 de enero de 2006, a las horas 00:15, fray Jean-Thierry pasó dulcemente al cielo, mientras indicaba con el dedo la imagen de Jesús Misericordioso colgada del muro, frente a su cama. Después de su paso al Padre, en olor de santidad, el 16 de julio de 2013, en Milán, se abrió el proceso diocesano para la beatificación, que se cerró el 9 de septiembre de 2014. El 23 de septiembre de 2017, la Santa Sede reconoció oficialmente la validez del proceso. Actualmente, en la oración y llenos de esperanza, se aguarda la proclamación de parte de la Santa Sede de la heroicidad de sus virtudes. La difusión de los folletos de sus poesías, a las que se puso música en un CD, y la multiplicación de los escritos y artículos de diarios en diversos idiomas, muestran la buena acogida que los Carmelitas y las Carmelitas dieron y siguen dando al testimonio de su joven hermano, cuyo deseo de identificarse con Jesús fue particular. |
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Jean-Thierry: un don que se debe compartir
- Padre Martial, usted ha conocido personalmente a Jean-Thierry: ¿cuáles son los recuerdos que conserva preciosamente de él, antes y durante la enfermedad?
En efecto, he conocido personalmente a Jean-Thierry. Nuestro primer contacto data de julio de 2003, en el campo vocacional organizado por los Padres Carmelitas Descalzos, en el convento Notre-Dame du Mont-Carmel de Nkoabang.
Al final del campo, Jean-Thierry fue admitido, por un año, a la vida interna de la comunidad, y yo, como
aspirante exterior, en espera de conseguir mi diploma.
Antes de su enfermedad, yo estaba impresionado sobre todo por su alegría, por la disponibilidad al servicio de la comunidad y de los demás, por su relación con sus padres; por su sentido de la colaboración, de la ironía y de la amistad, sin olvidar su fuerza y perseverancia en el trabajo manual, unidos al rigor y a la lógica del razonamiento. En fin, recuerdo su simplicidad y su amor a la oración, sobre todo, a la oración interior y al rosario.
Durante la enfermedad, fue para mí conmovedor constatar la lectura salvadora que él había hecho de su dolorosa pasión. Y quiero subrayar el hecho de que, aunque vivieran en un contexto caracterizado por la superstición cultural y religiosa, y también por la brujería, su familia y él mismo, durante esta difícil prueba, habrían podido ir adonde los curanderos y otros vendedores de ilusiones, en busca de soluciones milagrosas. Al contrario, conservaron toda la mirada fija en Jesucristo y solo en Él, demostrando que seguir a Cristo no inmuniza a los cristianos de las pruebas y de las dificultades y que, cuando alguien esté privado de cada apoyo exterior, metido en cadenas de todo tipo, habrá una libertad de la que nadie podrá privarlo nunca: la libertad de la unión con Dios, con una elección que procede de la propia interioridad.
- ¿Cómo viven, actualmente, su mamá y su familia el reconocimiento de la vida y de las virtudes heroicas de Jean-Thierry?
Sus padres, sus hermanos y hermanas y todo el resto de la familia, como sus amigos y conocidos, viven este acontecimiento con mucho agradecimiento, discreción y humildad. Son conscientes de que el Señor ha enviado un mensaje importante a la Iglesia universal y a la humanidad a través de su hijo, hermano y amigo. Por lo tanto, con fe y esperanza viven, meditan y acompañan en la oración las diferentes fases del proceso en curso para su beatificación y, se espera, para una futura canonización.
(A cargo de Antonietta Cipollini)
(Continúa)
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[1] Esta biografía, Jean-Thierry Ebogo de l’Enfant Jésus et de la Passion, l’enfant qui voulait devenir Jésus, Ed. Veritas, Douala 2018, ha sido realizada a partir de la compilación de los textos manuscritos y de otros testimonios juntados o conservados por el padre Giorgio Peruzzotti, principal testigo ocular del ofrecimiento que Jean-Thierry hizo de su vida a Cristo. Ha sido realizada, además, con la colaboración de los Hermanos, las Hermanas y los Laicos de Italia y también de los miembros de la familia biológica de Jean-Thierry. Hay también una biografía profundizada en italiano: Una Carmelitana Scalza, Fra Jean-Thierry di Gesù Bambino e della Passione. Il bambino che voleva diventare Gesù, Ed. Mimep-Docete, Milano 2016.
[2] Cf. Presentación de la vida y del itinerario espiritual de fray Jean-Thierry en A. Cipollini, “Sogno di diventare Gesù”. La vita del Servo di Dio Jean-Thierry Ebogo, en “Missione Redemptor hominis” n. 129 (2019) 4-5; cf. también la publicación en nuestro sitio web: www.missionerh.com/site/index.php/es/secciones/perfiles-misioneros-y-espirituales/comentarios/1199-sueno-transformarme-en-jesus-1
(Traducido del italiano por Luigi Moretti)
05/02/2020

rápidamente y, a través de exámenes profundizados, los médicos diagnosticaron un cáncer. Fue así como, en noviembre del mismo año, sufrió la amputación de la pierna derecha, en el hospital general de Yaundé. Después de diez meses de esperanza, hubo una reincidencia del cáncer, por causa de la cual se efectuó el traslado de Jean-Thierry a Italia, a finales de agosto de 2005.