Escritos de Emilio Grasso

 

Se propone, aquí, la síntesis actualizada de una intervención hecha por el P. Emilio Grasso, durante el Primer Congreso Misionero de la Provincia Italiana de los Carmelitas, el 2 de octubre de 2007.

 

El contexto en que actúan Montesinos, Las Casas y los demás defensores de los indios, es un contexto cristiano.

 

Montesinos, como hemos visto, busca “juntar el derecho con el hecho”. Por eso, después de haber hecho preguntas a partir del hecho, interroga acerca del derecho, o sea acerca del fundamento del hecho.

 

El sermón de Montesinos, como hemos dicho ya, ha llegado a nosotros a través del relato de Las Casas. Según Venancio Carro, se puede conceder a Las Casas la paternidad de algunas expresiones muy apreciadas por él; pero no se puede negar la veracidad del conjunto y tampoco de las expresiones fundamentales.

 

Deseamos presentar a nuestros lectores la figura de Fray Antonio de Montesinos –misionero español de la Orden de los Dominicos, quien fue el primero en denunciar públicamente la explotación de los indígenas en América Latina por parte de los conquistadores y de los encomenderos, a través de un artículo de Emilio Grasso.

 

Hacia el 50 aniversario de mi ordenación sacerdotal

 

“Mantener vivo el recuerdo de cuanto sucedió es una exigencia no solo histórica, sino también moral. No hay que olvidar. No hay futuro sin memoria. No hay paz sin memoria”.

 

¿Qué hicimos nosotros entonces? No quedamos sentados, no nos suicidamos como Tenco, no renunciamos a la luna o a la inmortalidad, no huimos en los sueños de un mundo diferente, sino que comenzamos a construir aquí el mundo nuevo, algo tal vez loco, pero de este mundo. Ya y todavía no, como dice Cullmann, en una tensión continua que no nos abandona nunca.

 

Frente a ciertos mitos, yo era bastante escéptico. Orwell, Koestler, Sartre y nuestro Silone me habían ampliamente vacunado. Pero, la carcoma del maniqueísmo siempre se anida en nuestro corazón, y no solo en nuestro cerebro.