A los feligreses de la capilla Virgen del Perpetuo Socorro de Ypacaraí (Paraguay)

 

 

Mis queridos amigos de la capilla Virgen del Perpetuo Socorro:

El 27 de junio se celebra el día de la fiesta patronal de su Capilla.

No pudiendo celebrar públicamente este aniversario, a causa de la pandemia del Coronavirus, que sigue sembrando contagiados y muertos en todo el mundo, y que ahora encuentra en América el centro máximo de expansión, también al acercarse los meses más fríos del año, he querido enviar mi saludo lleno de cariño y amor a cada uno de Uds., y de manera particular a nuestra infatigable y generosa Coordinadora, doña Myrian Escobar de Fernández.

San Juan Pablo II tuvo una veneración particular hacia María Virgen del Perpetuo Socorro.

En efecto, los habitantes de Wadowice, la ciudad natal de san Juan Pablo II,

“cuando se reunían con veneración ante la imagen de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, la elegían mediadora, patrona de la vida personal, familiar y social”.

Un antiguo párroco de Wadowice escribió:

“Nuestra Señora del Perpetuo Socorro es muy venerada entre nosotros. Tiene su capilla, donde se halla colocada su imagen milagrosa y allí muchos han experimentado y experimentan personalmente su bondad, que les muestra en las necesidades temporales y espirituales, y se apresura a ayudarles”.

Y el Papa san Juan Pablo II, en su visita a Wadowice del 16 de junio de 1999, añadió:

“Y así ha sucedido. Puedo atestiguarlo personalmente. Y creo que así ha acontecido hasta el día de hoy. Ojalá que así sea también en el futuro”.

A todos, mis queridos amigos, los saludo con las mismas palabras que san Juan Pablo II dirigió a los fieles de su ciudad natal:

Bajo tu amparo nos acogemos, oh María.

A tu protección encomendamos la historia de esta Capilla, de la Iglesia de Ypacaraí y de todo el Paraguay.

A tu amor materno encomendamos el futuro de cada uno de nosotros, de nuestras familias y de toda la sociedad.

No desoigas la oración de tus hijos necesitados; antes bien, líbranos de todo peligro.

María, alcánzanos la gracia de la fe, de la esperanza y de la caridad, para que, siguiendo tu ejemplo y bajo tu guía, llevemos el testimonio del amor del Padre, de la muerte redentora y de la resurrección del Hijo, y la acción santificadora del Espíritu Santo.

Permanece con nosotros siempre.

Oh Virgen, gloriosa y bendita. Señora nuestra, Abogada nuestra, Mediadora nuestra, Consoladora nuestra, Madre nuestra. Amén”.

No tengan miedo, amigos queridos.

Sepan superar, con coraje y paciencia, todas las dificultades que encuentran en esta prueba de la pandemia del COVID-19.

 

Y que Dios y María, Virgen del Perpetuo Socorro, estén siempre con Uds.
Amén

 

P. Emilio Grasso

 

 

25/06/2020