Visita del padre Michele Chiappo a Camerún
Michele vino a visitarnos a Mbalmayo del 5 al 10 de febrero del 2026. Fue un viaje breve, pero intenso y hermoso, marcado sobre todo por la alegría de volver a vernos y del encuentro fraterno.
De hecho, Michele vivió varios años en Camerún, donde se formó y fue ordenado sacerdote, en 1995, por el difunto añorado Mons. Adalbert Ndzana.
Posteriormente, prestó servicio como capellán diocesano de los jóvenes durante cuatro años, y también en el Centro de Estudios de la Comunidad Redemptor hominis en Mbalmayo. Después de algunos años de ministerio pastoral en Bélgica, como capellán de las cárceles, se trasladó al Paraguay, en América Latina, donde actualmente es párroco de una gran parroquia en Ypacaraí y viceresponsable general de la Comunidad.
Este viaje se desarrolló bajo el signo del fortalecimiento de los lazos de la Comunidad con la Iglesia local, para reafirmar una vez más nuestro amor hacia la diócesis de Mbalmayo, hacia su pastor, Mons. Joseph-Marie Ndi-Okalla, y hacia los numerosos fieles, adultos y jóvenes, encontrados y acompañados a lo largo de los años.
Fue un reencontrarse, pero también un interrogarse recíprocamente sobre los caminos recorridos en lugares lejanos y diferentes, todos animados por la misma preocupación por la fidelidad al Evangelio y el anuncio de Cristo en el mundo contemporáneo con sus nuevos retos.
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El oficio pasa, la amistad permanece
Después de algunos años de reestructuración de nuestra comunidad local y de su presencia en la diócesis, hemos constatado que un oficio eclesial, incluso el servicio como párroco en una parroquia, puede terminar, pero la amistad en el Señor permanece.
El Centro donde residimos, con su capilla y su gruta mariana, se ha convertido en un lugar para
rezar y leer juntos la palabra de Dios, abierto a los fieles y a los grupos de la ciudad. Los jóvenes a los que habíamos acompañado en la catequesis cuando eran niños han seguido viniendo regularmente para iniciativas de formación y caritativas. Nuestra presencia en la diócesis se ha diversificado, en la participación en su vida, en su camino sinodal y en sus propuestas de formación de los fieles, así como en la pastoral de los enfermos y los detenidos.
Hemos retomado con mayor intensidad el trabajo de reflexión y colaboración con el Centro de Estudios de nuestra Comunidad, a través de este sitio web y de su periódico misionero trimestral “Missione Redemptor hominis”, porque la pastoral de la cultura es una opción importante de nuestra evangelización.
En el centro de todo esto estaba y sigue estando una vida comunitaria más intensa y una comunión con las otras realidades locales de la Comunidad Redemptor hominis en Italia, Bélgica y Paraguay.
La presencia de Michele entre nosotros en Mbalmayo ha sido, en este sentido, un signo visible de una comunión más amplia, expresando la necesidad de profundizarla y hacerla crecer.
Momentos intensos de encuentro
Después del encuentro de Michele con los miembros de nuestra comunidad local de Mbalmayo, recibimos en el Centro a nuestro Obispo, Mons. Joseph-Marie Ndi-Okalla. La alegría de reencontrarse marcó este momento del compartir y del conocimiento mutuo de las diferentes realidades eclesiales vividas, de la oración y de la convivialidad. Fue un tiempo precioso que el Obispo pasó con nosotros con gran benevolencia.
Al día siguiente, organizamos un momento de oración en la gruta mariana, como cada año, en el aniversario de la muerte de nuestra hermana Silvia Recchi, que dejó una huella indeleble como profesora en la Université Catholique d’Afrique Centrale de Yaundé y en el ámbito pastoral en Mbalmayo. Invitamos, como es tradición, a numerosos amigos de Yaundé y de Mbalmayo, en particular a los profesores del Departamento de Derecho Canónico de la Universidad, que a lo largo de los años han mantenido con nosotros una relación de recuerdo y oración, y que así pudieron compartir un tiempo de encuentro con Michele.
Una conferencia con casi ochenta personas –jóvenes, adultos laicos, consagrados y sacerdotes– fue el centro de la jornada. Las preguntas fueron numerosas: sobre la historia de la misión en el Paraguay, sobre el papel fundamental de los laicos en ese contexto, sobre la religiosidad popular y la centralidad de la liturgia, sobre el acompañamiento de los jóvenes y su compromiso en la parroquia. El momento de convivencia que siguió permitió a muchos saludar personalmente a Michele y recibir noticias de los miembros de nuestra Comunidad que habían conocido y que, actualmente, viven y trabajan en el Paraguay o en Italia.
El domingo, Michele fue invitado por Mons. Joseph-Marie Ndi-Okalla a predicar durante la Misa en la catedral.
Michele también pudo conmemorar su ordenación sacerdotal, que tuvo lugar hace treinta años en la misma catedral, y tuvo la oportunidad de recogerse en oración ante las tumbas de Mons. Adalbert Ndzana y de Mons. Paul Etoga, primer obispo de la diócesis de Mbalmayo.
Volver a las raíces de la propia elección de vida: el encuentro con los jóvenes
Numerosos amigos quisieron encontrarse con Michele y dialogar con él durante su visita.
Una mañana de retiro con los jóvenes, que incluyó un encuentro y la celebración de la Misa, puso fin a su visita a Mbalmayo.
Los “Jóvenes Amigos” presentaron las actividades de formación y caritativas llevadas a cabo sobre todo durante el año jubilar con nuestra comunidad de Mbalmayo, así como su deseo de seguir siendo acompañados todavía. Ya habían asistido en nuestro Centro a la intervención de Michele sobre la actividad pastoral en el Paraguay y, posteriormente, habían escuchado su homilía en la Misa celebrada en la catedral y, en esta ocasión que se les había reservado, le plantearon preguntas importantes sobre su vocación como consagrado y como sacerdote.
Su testimonio no podía sino impactar profundamente a los jóvenes: haber renunciado a perspectivas laborales y a una vida acomodada, porque no respondían a la pregunta más profunda sobre el sentido de su vida, los puso frente al interrogante fundamental, a veces relegado a un segundo plano en un contexto de precariedad económica.
El diálogo y las preguntas permitieron a los jóvenes comprender mejor la responsabilidad de las elecciones que están llamados a llevar a cabo en este momento de su vida, no solo en el plano personal de los estudios y la profesión, sino también ante la radicalidad del Evangelio, que sigue invitando y provocando a los jóvenes a un compromiso total con el Señor y con su Iglesia.
Un sencillo momento de convivencia puso fin a la jornada en un ambiente de alegría juvenil, no solo con un obsequio recuerdo de Camerún para Michele, sino sobre todo con la promesa de mantener este vínculo entre Camerún y Paraguay, lleno de promesas y esperanza para el futuro.

(Traducido del italiano por Luigi Moretti)
29/04/2026