56° Aniversario de la ordenación sacerdotal del P. Emilio Grasso

 

Después de más de dos años y medio desde el inicio de la pandemia, el 31 de octubre de 2022 volvimos a festejar, en nuestra parroquia Sagrado Corazón de Jesús de Ypacaraí (Paraguay), el aniversario de la ordenación sacerdotal de Emilio con una Misa presidida por él.

Fue una celebración muy esperada y de gran participación emotiva.

Durante estos dos años y medio de pandemia, que ha trastornado la vida de todos nosotros, Emilio no había vuelto más a celebrar en la parroquia, y él mismo nos había repetido muchas veces las palabras del Papa Francisco: “Cuando salgamos de esta pandemia, podremos salir mejores o peores, pero nunca iguales”.

Con ocasión del Domingo de Ramos del 2022, cuando la pandemia estaba perdiendo su fuerza y la vida social se recuperaba parcialmente, hubo realmente un fuerte cambio para Emilio y para todos nosotros.

Escribiendo una carta a los fieles y a nosotros del equipo pastoral, Emilio comunicó a todos que ya no habría continuado más, de ninguna manera, haciendo lo que había hecho durante tantos años: habría estado presente en la parroquia Sagrado Corazón de Jesús de Ypacaraí de otra manera, y los fieles y nosotros también habríamos asumido más responsabilidad.

Emilio escribía que para él llegaba “un tiempo en que debemos saber lentamente desaparecer, para que otras personas puedan expresar la riqueza de lo que han acumulado en tantos años de espera”, y que ya había llegado el momento en que Miguel y el equipo de las hermanas, presentes en Ypacaraí, asumieran su responsabilidad in primis y sin su presencia.

Al mismo tiempo, Emilio aseguraba a todos los fieles de Ypacaraí que habría continuado llevando a todos en su corazón, especialmente ante la Eucaristía, prometiendo que habría continuado conversando con muchos amigos, llamando por teléfono cada día y, sobre todo, estando muy cerca de los que sufrían y lloraban.

Terminaba la carta diciendo que no habría abandonado u olvidado a nadie, que no se habría sustraído a su responsabilidad, pero que había llegado el momento en que, como dice Juan Bautista, refiriéndose a Jesús: “Es necesario que Él crezca y que yo disminuya” (Jn 3, 30) y en ese “Él”, especificaba Emilio, estaba todo el pueblo de Ypacaraí.

Emilio tuvo la valentía de tomar esta fuerte decisión y poner en práctica esta virtud, de saber hacerse a un lado cuando es el momento oportuno, como la definió el Papa Francisco durante el rezo del Ángelus el 15 de enero de 2023 en la Plaza de San Pedro, fiesta del Bautismo de Jesús:

“Pensemos en lo importante que es esto para un sacerdote, que está llamado a predicar y celebrar no por afán de protagonismo o por interés, sino para acompañar a los demás hacia Jesús. Pensemos en lo importante que es para los padres, que crían a sus hijos con muchos sacrificios, y luego deben dejarlos libres de emprender su propio camino en el trabajo, en el matrimonio, en la vida. Es hermoso y justo que los padres sigan asegurando su presencia, diciendo a los hijos: ‘No os dejamos solos’, pero con discreción, sin intromisión... porque el servicio implica la gratuidad, el cuidar de los demás sin ventaja para uno mismo, sin segundos fines, sin esperar algo a cambio. Nos hará bien cultivar, como Juan, la virtud de hacernos a un lado en el momento oportuno, testimoniando que el punto de referencia en la vida es Jesús. Hacerse a un lado, aprender a despedirse: he cumplido esta misión, he realizado este encuentro, me hago a un lado y dejo sitio al Señor. Aprender a hacerse a un lado, no pretender algo a cambio para nosotros”.

Estas fueron las premisas que prepararon y orientaron la espera de un regreso puntual de Emilio a la parroquia para una cita de rara intensidad, aunque breve.

Emilio fue el primero en mantener fe en sus palabras y en sus promesas; y también nosotros del equipo pastoral, y junto con nosotros todos los fieles, nos comprometimos también a continuar el hermoso legado que nos ha entregado, esperando, entonces, que un día volviera físicamente a visitar a todos sus amigos.

Aquel día llegó el 31 de octubre de 2022, 56° aniversario de su ordenación sacerdotal.

Después de la larga espera, todos se habían preparado para volver a verlo, para participar en la celebración de la Misa presidida por él, para escucharlo en vivo: todo esto hizo que aquel momento fuera intenso, hermoso, emocionante.

La iglesia estaba abarrotada y las muestras de cariño, de amistad y de gratitud fueron para Emilio, y para todos nosotros, el signo y el don más hermoso de este acontecimiento.

En estas páginas queremos ofrecerles la lectura de la homilía de Emilio por su aniversario y una reseña de las impresiones más significativas de personas presentes, pero también de amigos lejanos, de Bélgica, Holanda e Italia, que tuvieron la oportunidad de participar, de alguna manera, en este momento litúrgico, a través de este sitio web y del video que muestra los momentos más destacados de esta celebración.

Emanuela Furlanetto

 

Leer la Homilía con ocasión del 56 aniversario de ordenación sacerdotal del P. Emilio

 

Separador Frase Papa

 

La alegría de encontrase de nuevo

Las impresiones de los fieles de Ypacaraí

 

Ricardo: No es lo mismo hacer las cosas por obligación o hacerlas por amor. En cada celebración que esta Comunidad realiza se nota la pasión, el amor puesto en el servir al Señor. Esta celebración muestra el amor que la Comunidad Redemptor hominis ha donado al pueblo de Ypacaraí en el transmitir la palabra de Dios, y este pueblo ha mostrado que está en la alegría más plena, tanto que al final de la Misa nadie quería salir de la iglesia. Siempre digo que nada es casual y que fue oportuna esta hermosa celebración con la presencia de Emilio, que quedará en la memoria de todos por mucho tiempo.

Tobías: Después de mucho tiempo pudimos volver a ver a Emilio. Fue una oportunidad muy especial de encuentro con un amigo que se esperaba desde hace mucho tiempo, especialmente después de todo lo que pasó en estos tres años de pandemia. Él siempre estuvo en contacto con todos, preocupándose de todos y respaldando a muchas personas en aquellos momentos tan difíciles y tristes.
Estoy seguro de que muchos de nuestros familiares, amigos o conocidos que se fueron al más allá se habrían alegrado mucho de verlo y están felices de saber que Emilio siempre se acuerda de ellos. Estuve muy feliz y me llenó de nostalgia volver a servir en el altar al lado de Emilio. Para mí Emilio es un gran amigo y un guía, lo considero como un padre, me ayudó en muchas cosas y siempre se preocupó de mi familia. Nunca podré agradecerle suficientemente. “Te quiero mi queridísimo amigo”.

Fiorella: El deseo de muchas personas, como el mío y el de mi familia, era volver a ver a Emilio. Así, desde que nos comunicaron que habría venido a Ypacaraí, con ocasión de su aniversario sacerdotal, hemos experimentado una gran alegría. Volvimos a ver a Emilio, compartimos con él la fiesta del aniversario de su servicio al Señor, sin olvidarnos de los enfermos y de los más pobres entre los pobres, para los cuales, como don a Emilio, fueron entregadas muchas canastas de alimentos, en la celebración de la Eucaristía. ¡Qué hermoso don hizo Emilio a los fieles de toda la parroquia con su presencia!

Cristina: Aquel día vivimos algo maravilloso, sublime, una emoción hasta las lágrimas. La música, el ambiente, la gente y sobre todo Emilio. Y luego el video nos hizo revivir lo que experimentamos aquel día. Fue algo que permanecerá en mi memoria durante toda la vida.

Marcelino: Volviendo a pensar en la Misa con Emilio me vienen a la memoria recuerdos hermosos e imborrables de todas sus enseñanzas. Tiene un don especial este hombre de Dios. Muchas cosas comprendimos con él, mucho nos enseñó: la educación, la corrección, la fraternidad, el respeto, el amor propio. Nos ha acompañado, nos ha llevado a un punto al que nunca habríamos pensado llegar, nos ha sostenido con la oración, nunca ha abandonado a su pueblo. Y, sobre todo, es un hombre que sabe ganarse el cariño de todos, porque es un hombre que, a pesar de su edad, se entrega. Desde que llegó con su Comunidad a Ypacaraí, se ha notado un despertarse de la Iglesia: para mí es algo sorprendente. Siempre he sido asiduo a asistir a la Iglesia, pero con la Comunidad Redemptor hominis ha habido un cambio   que continúa. Espero que no se apague nunca esta llama que Emilio encendió, y ahora nos toca a nosotros mantener viva esta luz. 

Vicenta: Nos llenó de emoción y de lágrimas, de alegría y de felicidad volver a ver al P. Emilio después de más de dos años en la hermosa ceremonia religiosa. Volver a celebrar la Misa por sus 56 años de ordenación sacerdotal fue una gran bendición. Fue un reencuentro de personas queridas y grupos pastorales, intercambiando abrazos también con las personas más sencillas y humildes apoyadas por la Cáritas.

Nidia: Mirando a cada persona que participó en el evento, hay que destacar que el P. Emilio realmente ha dejado una profunda huella en cada ypacaraiense, y se notaba visiblemente cuánto Emilio es una persona querida por la ciudad: la presencia del Intendente y de otras autoridades lo atestiguan. Debo destacar el gran gesto de las canastas de alimentos para la Cáritas, que sin duda ayudaron a tantas personas materialmente necesitadas. Se notaba la inmensa alegría de todos en aquella celebración y también el rostro de Emilio, con su sonrisa abierta, mostraba su felicidad.

Marta: Pensaba en la suerte que tuvimos los que estuvimos allí presentes aquel día: ¡qué gran emoción! ¡Encontrarnos con nuestro amigo Emilio! Fui llamada para ser la lectora y, en un momento dado, estaba tan emocionada que casi no lograba leer. Solo me queda dar las gracias a mi amigo Emilio por enseñarnos a amar al más pobre, al más desheredado, y a ver en el pobre a Jesús mismo. ¡Qué privilegio para mí formar parte de todo esto!

Daisy: La homilía de Emilio fue excelente y sobre todo me impresionó el gran gesto de pensar en los más pobres... Fue una fiesta, con la procesión de las canastas y con la cuidada organización por parte del equipo pastoral. Al final de la Misa le dije a mi marido Alberto que seguramente Emilio estaba muy feliz por todo esto: para él, la atención a los pobres fue la cosa más importante de todos los buenos momentos.

Omar: Se escuchó y se vio las virtudes de un buen sacerdote, de un buen pastor espiritual que nos invita a no ser tímidos, tibios ni mediocres, sino a tener coraje y ser auténticos cristianos. Nadie nos puede quitar la alegría que sentimos en el momento del saludo a Emilio: aquel momento de alegría está encerrado en nuestro corazón. Me hizo recordar a san Juan Pablo II, el Papa que hablaba de la nueva evangelización, nueva en sus métodos, nueva en sus expresiones, nueva en su ardor, es decir, nueva en el sentido de que la Iglesia es una novedad. De esta novedad debemos ser testigos.

Gloria: Todavía siento la emoción de aquel día, una armonía de sentimientos que alegran el alma. El P. Emilio sembró tantos valores en la ciudadanía y, en aquella celebración, estaban reflejados en cada uno de los fieles el cariño y la gratitud. Estos fueron los ingredientes predominantes que el P. Emilio recogió en su larga presencia en Ypacaraí. Estoy feliz y agradecida por haber participado en esta maravillosa celebración, que nos anima a seguir ayudando a nuestros hermanos menos favorecidos a través del programa de la Cáritas. “P. Emilio, tu pueblo te quiere mucho y agradece al Señor por el privilegio de haber contado contigo durante varios años, en los que dejaste tu huella del amor, de la solidaridad y del acompañamiento a las familias en los difíciles momentos de la pandemia”.

Marta: Para mí fue un momento memorable. Los que no estuvieron se perdieron lo que significa la Misa... Me he cargada de energía para meses con este evento. Emilio estaba desbordado de alegría y la gente con él. Había personas de todos los niveles sociales, porque Emilio cultivó estas relaciones a lo largo del tiempo de diferentes maneras y, aquel día, sembró y cosechó al mismo tiempo. Me parece también que las autoridades pudieron ver cómo la gente se reúne sin hacer proselitismo, pero en torno a algo en que merece la pena comprometerse, y este es otro ejemplo para ellos.

Sofía: Para mí es muy gratificante recordar aquel día tan especial para toda la familia de la Iglesia del Sagrado Corazón de Jesús. Ver a tantas personas, después de mucho tiempo, en un ambiente de alegría y oración fue muy hermoso. Todo fue brillante, desde los lectores hasta el coro, desde la ambientación hasta la excelente homilía del P. Emilio. Fue una gran alegría, para mí, participar en aquella celebración. Muchas gracias a la Comunidad Redemptor hominis.

Benita: ¡Qué gran alegría fue poder volver a encontrase con el P. Emilio y poder celebrar su aniversario sacerdotal, dando gracias a Dios por permitir reunirnos todos juntos y celebrar la Santa Misa con él! Aquella celebración nos unió más en la fe. Quiero agradecerles a todos, y en particular a las hermanas, por la impecable preparación de la Misa, los ornamentos, el orden: es algo único. Quiero congratularme con ustedes por este video que nos permite rever y revivir todo como fue, o sea, todo muy hermoso.

 

 Separador Frase Papa

 

Uno de los momentos culminantes de la celebración del 31 de octubre de 2022 fue la incensación de Gustavito. Es un niño de tres años que ya fue sometido a varias operaciones cerebrales por un tumor que no dejaba de crecer. Los padres lo han seguido en todos los sufrimientos, sacrificándose con amor y esperanza por su recuperación. Emilio ha estado cerca de esta familia, apoyándola y acompañándola en su dolor y en su esperanza. El 31 de octubre, aunque ya estaban listos a partir para una nueva operación en Brasil, quisieron participar en la Misa y ver a Emilio antes de partir. Emilio los llamó al altar e incensó a Gustavito. “Un niño que sufre es Jesús que sufre en la cruz” –dijo–, y Gustavito en aquel momento era el Cristo sufriente que debía ser incensado como el Crucificado.

 

Una enseñanza de Emilio en la parroquia de Ypacaraí ha sido la de llamar a todos a la atención hacia los pobres, los que sufren, los abandonados, los que verdaderamente no tienen nada. Por eso nació, y funciona todavía en la parroquia, el grupo Cáritas. Un grupo de personas que reciben y escuchan a los pobres que llaman a las puertas de nuestra iglesia o intervienen en situaciones de pobreza señaladas por los varios coordinadores. En la predicación de Emilio nunca faltó la llamada al amor por los pobres: Jesús se identificó con los más pobres y una Iglesia que no tiene el amor a los pobres en su corazón es una Iglesia sin corazón. En efecto, este era el lema del recordatorio de su primera Misa, y esto ha anunciado y enseñado en la parroquia: no hay alegría completa cuando, con ocasión de una fiesta en familia, no pensamos en los que nunca pueden festejar. Poco a poco, se instauró en la parroquia la costumbre de llevar al altar, durante el ofertorio, una canasta de alimentos para los pobres donada por quien en aquel día participaba de la Eucaristía y festejaba un aniversario, un cumpleaños, o conmemoraba un ser querido difunto.

También el día de su aniversario sacerdotal, Emilio pidió que no le hicieran regalos personales, sino que quien quería ofrecer algo podía traer una canasta de alimentos y productos de larga duración para hacerla llegar a las familias pobres a través del grupo Cáritas.

Es así como aquella tarde al comienzo del ofertorio, se formó una larga fila de personas en procesión con sus canastas para entregárselas a Emilio: cada uno quería aportar algo, para que a través de él también los más pobres estuvieran presentes en la celebración de su aniversario.

 

(A cargo de Emanuela Furlanetto)

(Continúa)

 

(Traducido del italiano por Luigi Moretti)

 

 

30/04/2023