Entrevista al Intendente Raúl Fernando Negrete Caballero

 

 

  • Señor Intendente, ¿podría describirnos cómo la pandemia ha afectado la ciudad de Ypacaraí?

Al principio, Ypacaraí no fue afectada mucho por los contagios porque en el Paraguay el Gobierno decretó la cuarentena total desde los primeros casos, sino más bien por la obligación del distanciamiento social.

Hoy tenemos un promedio de tres o cuatro nuevos contagiados al día en la ciudad y, hasta ahora, hemos tenido cuatro fallecidos de complicaciones de enfermedades existentes.

Los más dañados han sido los trabajadores del sector informal, que se ganan la vida día por día: en 48 horas ya estaban en la desesperación. Aproximadamente 150 familias, un porcentaje bastante alto, de repente se ha encontrado sin nada para comer.

Por eso, ha surgido la práctica de la olla popular: comidas calientes preparadas en varios puntos de la ciudad, para ser distribuidas a 150-200 personas. Ha sido la solución inmediata, aceptada también por la Municipalidad. Luego, sin embargo, gracias también a los mensajes del padre Emilio y del padre Michele, que nos han ayudado mucho a repensar los problemas con validos argumentos, nos hemos dado cuenta de los riesgos de contagio que se creaban con esta forma de ayuda, además del riesgo de la desresponsabilización y de lo que allí podía ser humillante. Así hemos encontrado otra forma de ayuda, es decir, aquella de la canasta familiar.

Inmediatamente nos hemos organizado con una comisión interinstitucional, así que, para la distribución del subsidio, con todos los controles necesarios, hemos llegado a inscribir a 3.150 personas.

Incluso países del mundo caracterizados por una gran planificación han sufrido la incertidumbre, y se han encontrado a gestionar el día por día. Imagínese un país como el Paraguay donde, en todos los sectores, ya antes reinaba la improvisación.

  • ¿Cómo han actuado las instituciones de Ypacaraí frente a la pandemia?

Desde el comienzo de la emergencia hemos trabajado en acuerdo, comunicación y colaboración con las varias instituciones: el Intendente con la junta municipal, ambos con la policía nacional, el centro sanitario, los bomberos, la Fiscalía, los representantes de las instituciones educativas y religiosas, las industrias.

En el Paraguay ha habido casos de conflicto entre instituciones; en Ypacaraí, en cambio, el poder trabajar juntos, más allá de la pertenencia partidaria, nos ha permitido superar muchas situaciones difíciles.

Además, ha sido muy importante el acompañamiento constante de parte de la parroquia. Las homilías semanales del padre Emilio, difundidas por Whatsapp y por radio, con mensajes muy concretos, insertadas en nuestro contexto, han ayudado mucho a analizar los problemas y a poner en práctica soluciones correctas, uniéndose en la lucha contra el enemigo común, el COVID-19. Sus mensajes personales de aliento, además, nos han dado mucha fuerza.

Gracias a la colaboración interinstitucional, Ypacaraí ha sido un ejemplo de gestión también para la entrega del subsidio en efectivo. En otras ciudades, la distribución se ha encomendado a las iglesias o a la Pastoral Social diocesana, por falta de confianza en las instituciones municipales, con una grave deslegitimación de las instituciones políticas y administrativas en el cargo. En cambio, nosotros hemos salido bien en nuestra tarea, sin registrar quejas ni protestas de ningún tipo.

  • ¿Cuáles serán las consecuencias, según su parecer, y qué desafíos hay para el futuro?

A corto plazo, sin duda, tendremos un final de año crítico. La tradicional peregrinación de un par de millones de personas hacia el Santuario de Caacupé (a una quincena de kilómetros de Ypacaraí, n.d.r.), durante el novenario del 8 de diciembre, tiene también el efecto de mover mucho dinero en la ciudad, pero este año será en forma muy reducida.

En el mes de septiembre no se pudo realizar el Festival del Lago, la más importante manifestación folclórica del Paraguay, de resonancia internacional, con una pérdida también económica bastante grande para todas las actividades relacionadas.

Preocupa el sector hortofrutícola, sea por la falta de recursos económicos que invertir en el trabajo de la tierra, sea por la sequía.

Cambiarán también tantas pequeñas costumbres diarias: el modo de saludar, las expresiones de afecto típicas del paraguayo, a veces muy enfáticas.

Además, esta larga cuarentena penaliza mucho a los niños y los jóvenes, que tienen que estar en casa, y puede tener consecuencias también psicológicas, puesto que están acostumbrados a vivir al aire libre.

  • El gran cambio que estamos viviendo impulsa a reconsiderar también la función de la política. Usted ¿qué prioridad individuaría para la agenda política?

En realidad, sea a nivel nacional, sea local no hemos pensado ni siquiera formular una agenda política. Estamos viviendo día por día, sin planificación.

En cuanto a las prioridades, teóricamente se pueden establecer. En el Paraguay, y Ypacaraí no es una excepción, la pandemia ha evidenciado, más todavía, las graves carencias de la sanidad y de la educación. Seguramente tenemos que volver a centrarnos en estos sectores.

En los últimos cuarenta años, nunca hemos invertido seriamente en la sanidad, no hemos capacitado adecuadamente a los médicos necesarios para enfrentar cualquiera eventualidad.

Con respecto a la escuela, este es un año perdido, ya que no estábamos preparados de ninguna manera para una situación como esta. La cuestión de lo virtual ha llegado tan de repente, y aunque se vuelva a la clase presencial, se tendrá que desarrollar también este aspecto de la enseñanza virtual, que requiere toda una infraestructura que no existe.

No cabe duda de que son una prioridad la reactivación económica, las obras civiles, el apoyo a los cultivadores, pero ¿qué pasa si uno se enferma y no se encuentra ni siquiera una cama en el hospital?

  • Frecuentemente, se pone en relación la pandemia con el haber descuidado el medioambiente. Se afirma también que esperamos salir todos mejores de esta pandemia, dejando detrás de nosotros lo que perjudica la cualidad de la vida y la salud. ¿En qué comportamientos es necesario intervenir con respecto a los ciudadanos de Ypacaraí?

Como Intendente tenía la posibilidad, incluso durante la estricta cuarentena, de salir y recorrer las varias zonas de la ciudad a cualquiera hora. Por el silencio que se había creado, era impresionante la cantidad de animales salvajes que salían por la calle: zorros, nutrias, hasta una boa enorme paseaba por la orilla del lago. Los arroyos que atraviesan la ciudad estaban limpios, las calles también, no había contaminación sonora, ni polución atmosférica. Hoy estamos afectados por los incendios que están provocando un daño terrible. Solo en la zona de Ypacaraí ya se han quemado 500 hectáreas de reserva.

La Municipalidad hace ya un trabajo de prevención y de limpieza de los arroyos. Puede controlar que no se queme la basura, y tenemos que ejercer un poder más coercitivo. Estamos cambiando el procedimiento para hacer más rápido y efectivo el control. Se implementará un sistema de multa inmediata, como también para los patios abandonados, que favorecen la proliferación del dengue. Al mismo tiempo, sin embargo, es necesario reforzar el sistema de la recogida de la basura, que no sea demasiado caro, de modo que sea accesible a un gran número de familias. Si no hay un servicio de recogida eficiente, la gente se ingenia para tirar la basura por la calle.

Los medios económicos, siempre limitados, nos han empujado a ejercer una fuerte presión sobre la conciencia de los ciudadanos, que es la cosa más barata. Pero en la cuestión ambiental se precisa el apoyo del Estado, de una política no solo municipal.

Con referencia al lago de Ypacaraí, que hoy está muy degradado, finalmente se ha creado una institución para su recuperación. Insistimos mucho en la realización de un sistema de alcantarillado para las ciudades que rodean el lago, pero allí hay también un daño ambiental ligado a la erosión y a la edificación de nuevas casas, lo cual provoca que los torrentes y los arroyos lleven los sedimentos al lago. En práctica, el lago se está llenando de arena, la colina está terminando lentamente en el lago.

La Municipalidad controla el loteamiento, pero el aumento de la población es fuerte.

Y no hay duda de que, con respecto al tema ambiental, tenemos un buen aliado en la parroquia. Creo que es la única parroquia de la región en la que se habla de este tema. Como dice siempre el padre Emilio, la función del sacerdote no es hacer política, sin embargo, hay cosas que se deben decir a los fieles y a los ciudadanos, porque conciernen a comportamientos que no son extraños al ser hombre y al ser cristiano.

(A cargo de Emanuela Furlanetto)

 

(Traducido del italiano por Luigi Moretti)

 

 

21/10/2020