Entrevista al Dr. Lytton Snead, Director del Centro Sanitario de Ypacaraí, y a la Responsable del Departamento de Epidemiología, Lic. Olga Benegas

 

 

  • Dr. Lytton: ¿Podría presentarnos un cuadro del servicio sanitario público en el distrito de Ypacaraí, insertándolo en las políticas de la salud pública del último decenio?

Desde hace ocho años soy Director del Centro Sanitario de Ypacaraí y, en el cuadro de las políticas públicas del Ministerio de Salud Pública y Bienestar Social, el objetivo es siempre el de superar las desigualdades sociales y construir el desarrollo ofreciendo una adecuada asistencia sanitaria.

Precisamente la pandemia del COVID-19 ha puesto al descubierto la exigencia humana fundamental de la salud, sin la cual no hay desarrollo.

Nuestra principal acción es la de ofrecer un servicio sanitario con profesionalidad y cordialidad a los pacientes afectados de enfermedades prevalentes o accidentales, en el ámbito del plan local de la salud, y guiados por el sistema de vigilancia epidemiológica, cuya función es fundamental para la gestión de varios escenarios de prevención de acontecimientos que se podrían convertir en desastres, como es el caso de esta pandemia.

  • ¿Cuáles son las tareas propias del Centro Sanitario de Ypacaraí, y con qué recursos humanos y materiales puede contar?

Actualmente podemos contar con un equipo de médicos y enfermeros especializados en las áreas de obstetricia, enfermería en general, radiología, y con personal de apoyo administrativo, como choferes y encargados de los servicios generales. El Centro ofrece radiografía, ecografía, electrocardiograma, laboratorio y refuerzo de la asistencia prehospitalaria, que comprende también la ambulancia. Hay que destacar que Ypacaraí es el único Centro Sanitario de la región, que cuenta con una ambulancia con presencia de paramédicos 24 horas al día por siete días.

La infraestructura en ciertas ocasiones está inadecuada, en consideración al crecimiento elevado de los usuarios que usufructúan del servicio y de los varios medios diagnósticos.

Además, para abarcar todo el territorio de Ypacaraí, que cuenta con más de 30.000 habitantes, han sido creados, en los cuatro rincones del territorio, cuatro "Unidades de Salud Familiar” y un “Puesto de Salud”, dotadas de profesionales calificados (médico y enfermera) que realizan un plan de vacunación, de prevención y de monitorización de personas con diabetes, con problemas cardíacos y de hipertensión, que reciben asistencia localmente, excepto en caso de complicaciones.

  • ¿Cómo han actuado las autoridades sanitarias en la región, particularmente en Ypacaraí, frente a la amenaza del COVID-19, y qué dificultades específicas han debido afrontar?

En el Paraguay, la decisión tomada por las autoridades de cerrarlo todo y enseguida ha sido correcta y oportuna. El cierre, ciertamente, no podía continuar sin el riesgo de un colapso económico desastroso, pero la apertura de los varios sectores, con gradualidad e inteligencia, ha permitido crear conciencia y organizarse. Las previsiones epidemiológicas eran catastróficas también para nosotros: esta estrategia ha permitido evitar el colapso del sistema sanitario. En efecto, solo en agosto, con la reanudación de un cierto movimiento, han empezado a multiplicarse los contagios y los fallecimientos, que, sin embargo, hemos podido controlar y llegar, a fines de octubre, con poco más de 1.300 fallecidos en total, con respecto a los 3-4 mil previstos. Sin embargo, no se debe bajar la guardia.

Por lo que se refiere a nuestro Centro Sanitario, hemos empezado enseguida la acción preventiva, con conversaciones educativas, instalación de lavabos en todos los lugares de acceso a las diferentes áreas y la preparación de las instalaciones sanitarias. En el cercado del Centro Sanitario se ha instalado una carpa provisoria, solo para pacientes afectados de COVID, con todo el equipamiento necesario para la primera intervención, para no hacerlos entrar en el edificio central y proteger las otras áreas sanitarias. Ha sido un trabajo bastante pesado para el personal sanitario, dada la inconsciencia de la gente que, a pesar de la información en las redes sociales, pero también la falsa información que circulaba, no se daba cuenta de lo que se estaba enfrentando.

Inicialmente, hemos tenido que afrontar la falta de medios económicos. Sin embargo, gracias a la Junta de saneamiento, a la Municipalidad, a las varias empresas locales, como también a la contribución de la ciudadanía, hemos logrado activarnos según el plan elaborado. Estamos bien equipados y no nos falta lo necesario. Gracias también a la gestión de autoridades nacionales residentes en Ypacaraí, recientemente se ha construido un nuevo bloque para la asistencia a los pacientes con infecciones respiratorias, y se ha proveído a dotar el Centro de un generador eléctrico.

En base al protocolo vigente emitido por el Ministerio, hasta ahora se ha garantizado una asistencia diaria personalizada con el suministro de los medicamentos a todos los pacientes afectados por el virus, desde el momento de su detección hasta el alta del aislamiento. Ha resultado que la mayoría de las personas contaminadas se habían contagiado en otros lugares. Todavía son 178 los casos conocidos en el distrito, con solo cuatro fallecidos.

  • ¿Qué desafíos puede individuar para el futuro de la salud pública en la ciudad?

Al principio, nadie podía imaginar cómo esta situación de pandemia habría cambiado las costumbres de las personas. En este punto, sin embargo, es necesario seguir cambiando costumbres y hábitos, porque lo que está pasando nos debe empujar a adaptarnos a un nuevo modo de vivir, no para aislarnos, sino para hallarnos, de modo controlado, conscientes de que el virus está entre nosotros. Este es un desafío, porque estamos acostumbrados a vivir en libertad.

Una perspectiva del futuro cercano es también la de obtener al médico de guardia. De este modo, el Centro Sanitario podrá crecer en la infraestructura y convertirse en un hospital del distrito, para poder así ofrecer una asistencia más resolutiva a la comunidad, sobre todo porque recurren a nuestro Centro Sanitario también muchas personas de las ciudades cercanas, sea por el buen trato de parte del personal, sea por el discreto suministro de medicamentos necesarios.

Una última perspectiva, además, es la de continuar el trabajo para responsabilizar a la población, también con la ayuda de las otras instituciones ciudadanas, entre las cuales la parroquia. Es necesario enseñar que, muchas veces, son las pequeñas acciones cotidianas, como la de respetar las normas de higiene y las indicaciones sanitarias, las que permiten que cada uno sea responsable y protagonista de la salud pública.

 

 

  • Lic. Olga, ¿qué incidencia ha tenido hasta ahora esta pandemia en el distrito de Ypacaraí?

A la fecha actual del 19 de octubre, los contagios en el Paraguay, según los datos del Ministerio de Salud, son 56.073. En el Departamento Central, donde se ubica Ypacaraí, los casos han sido, a la misma fecha, 23.762. En la ciudad de Ypacaraí se han registrado 178 casos, una incidencia del 0,6 % de la población del distrito y del 0,7 % de todos los casos positivos del Departamento Central. Los datos muestran la maduración de una cierta conciencia de la población, aunque todavía se necesita un cambio en el estilo de vida de las personas, sea con relación al COVID, sea, sobre todo, con referencia al dengue. En efecto, es esta la epidemia que generalmente satura el sistema sanitario local.

El año pasado hubo 2.200 casos, con una alta tasa de infestación en la ciudad que alcanzó el 34 %. La prevención depende mucho de la conciencia de la gente, en mantener limpio el propio patio y la propia casa para no permitir que se reproduzcan los mosquitos, que transmiten la enfermedad. También para el dengue ha sido hecho un trabajo de sensibilización y el índice de infestación larvaria actual es de 2,4 %, y, a este propósito, le agradezco a la parroquia porque, como escucho a menudo, siempre se compromete a hablar con los fieles sobre estos temas. Con la próxima temporada de las lluvias, sin embargo, el riesgo se presenta de nuevo y la combinación del dengue con el COVID, además, sería desastroso.

En ámbito de política de salud pública, la participación social es siempre necesaria, porque todos somos responsables de la salud nuestra y de los demás. En este sentido, otro factor que debe cambiar culturalmente atañe a la alimentación, de la que dependen enfermedades como la hipertensión y la diabetes, entre las más difundidas en el Paraguay, con una mortalidad muy alta. Cambiar la alimentación es una de las cosas más difíciles. Se necesita insistir sobre el cambio de los estilos de vida para el bien propio y de los demás.

En esto la parroquia puede ayudar mucho, sea en continuar la sensibilización que ya desarrolla tratando de estos temas con los fieles, sea en continuar con el sostén espiritual, muy importante para nosotros médicos y enfermeros, y por lo cual le agradecemos al equipo de la parroquia y al P. Emilio, también por los mensajes de apoyo que nos han dirigido, acordándose de nosotros, que, a veces con temor y miedo, continuábamos enfrentando la situación.

 

(A cargo de Emanuela Furlanetto)

 

(Traducido del italiano por Luigi Moretti)

 

 

28/10/2020