El 1º de noviembre de 2005, con la resolución 60/7, la Asamblea General de las Naciones Unidas designaba el 27 de enero como Día Internacional de la Memoria de las víctimas del Holocausto. Un día para recordar las víctimas del horror nazi, y para evitar actos de genocidio en el futuro.
Sin duda, uno de los grandes profetas del nihilismo moderno, de nuestra sociedad líquida, es Friedrich Nietzsche. Él entrevé las consecuencias de una sociedad sin fundamentos y sin valores, donde el sentido último de nuestro actuar se encuentra en el actuar mismo y en el cual todo es relativo e indeterminado, mientras que la fidelidad está vaciada de sentido.
El nacimiento de Jesús es un misterio que atañe a cada cristiano que, junto con María, ha recibido una palabra que no puede seguir siendo solo palabra, sino que debe llegar a ser carne y sangre, hecho concreto, algo que se pueda tocar y ver. La Palabra siempre construye algo.
Cada mes de diciembre e inicio del nuevo año comienza el tiempo de los cuentos edulcorados para niños que no crecen, y para quienes reducen la Navidad al día en que se gasta y se consume lo máximo posible, uniendo estas satisfacciones carnales con algunas limitadas obras generosas, que nos hacen sentir más buenos, y nos permiten así poder saciar nuestros deseos sin inquietantes remordimientos de conciencia.
El libro de Mauro Forno, docente de historia contemporánea en la Universidad de los Estudios de Turín, permite reexaminar el variegado mundo de las misiones en su relación atormentada con la descolonización.
La promesa es la intención, manifestada de modo libre y espontáneo por un sujeto, de obligarse a cumplir una acción en el futuro.
La aventura en el océano del ciberespacio, para la Comunidad Redemptor hominis, empezó en enero de 2005. Desde entonces, caminando a pequeños pasos, tantos cambios ocurrieron en el sitio www.missionerh.it, sobre todo en el aspecto gráfico. Se trató, sin embargo, de cambios marginales, con respecto al planteamiento inicial.
El cierre del artículo “Levántate y ve donde tu corazón te lleve”, con la cita de una conocida expresión de Susanna Tamaro, podría inducir a un lector desprevenido a pensar en una simpatía sentimentaloide-espiritualista mía que se debe adscribir a una cierta inclinación hacia la New Age.
En la Audiencia general del 19 de diciembre de 2007, el Papa Bendito XVI ofrecía esta reflexión: “La fe en la Palabra que creó el mundo, en Aquel que vino como un Niño, esta fe y su gran esperanza, por desgracia, hoy parecen alejadas de la realidad de la vida de cada día, pública o privada. Parece que esta verdad es demasiado grande.
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